De acuerdo a datos no oficiales, los 32 bingos que funcionan en la provincia de Buenos Aires recaudaron durante el 2006 más de 2 mil millones de pesos. Casi un 60% de estos establecimientos están situados en el conurbano y los convenios que permiten su funcionamiento vencen entre el 2010 y el 2016.
La ley que regula el funcionamiento de los bingos establece que los mismos pueden instalar también mini ordenadores y máquinas electrónicas para apuestas. Son las llamadas tragamonedas y las que simulan ruletas o carreras hípicas, verdaderos imanes para los apostadores.
Los concesionarios pagan un 34% de su recaudación por el derecho a tener encendidos estos equipos. El Instituto Provincial de Loterías y Casinos cuenta con un programa que le permite saber al instante el monto de las ganancias, apuestas y premios que conceden estas máquinas.
En los últimos diez años, las licencias de bingo fueron otorgadas a entidades de bien público. Sin embargo, la explotación de los establecimientos está a cargo de una decena de empresas que se dedican a la importación y venta de tragamonedas y equipamientos.


